22.4.08

De las aventuras en que se vio envuelto el Teniente Picoberto y de cómo se desenvolvió, libro segundo

En el libro primero el Teniente Picoberto viaja al getto de Los Malos para vengar la muerte de su compañero, Johnny, que era un policia mas pete y era como un hijo para el bohemio y desinteresado picoberto.

Ahora Picoberto y su Bigote se encontraban rodiados de negrascos de dos metros de alto, y en frente del jefe de toda la organización. El jefe, por supuesto, estaba rodeado de gatos (es decir, mujeres de alto volumen bustil, y un pequeño felino que reposaba inexplicablemente tranquilo en el regazo del superjefe malo). Picoberto miró al Jefe con duda:
- Usted es el mismo que hace del jefe de mi Departamento de Policía Estándar!
- Recortes presupuestarios, y además Michael Clark Duncan no estaba disponible. ¿Qué quieres aquí Picoberto?
- Vengo a derrumbar tu imperio como venganza personal por matar a mi compañero. - lágrimas asoman en los ojos del pasional y justo Picoberto.
Los ochocientos treinta y cuatro presentes se rieron a carcajadas, incluso el gato se rió.
El Jefe, por supuesto, escapaba al previsible carácter de un gángster real, que seguramente le pegaría un tiro al buen Picoberto y seguiría fumando su habano como si nada; no, el Jefe era serio, inteligente y tenía un sistema de valores muy bien estructurado, entonces le dijo a Picoberto.
- Respeto tu valor, Picoberto, y por eso te dejaré salir de aquí con vida, y si no intentas nada loCO te devolveré el cuerpo de Johnny.
Se viene se viene.... se viene la frase infaltable en toda pelicula policial... se viene, ojo que se viene...
- HIJO DE PERRA, TE MATARÉ!
Picoberto se abalanzó sobre el Jefe con los puños dispuestos a hundirse en su panza (que estaba valorada en ocho millones de euros y se encontraba asegurada por siete bancos Suizos diferentes), aún teniendo la opción de sacar las armas, ya que Picoberto era noble, y no quería matar al Jefe sino hacerlo sufrir.
No hace falta decir que no pudo recorrer una pulgada que se encontró de lleno con un bate de béisbol (el arma bruta por preferencia en USA), y mientras caía hacia atrás con un chichón del tamaño de Guadalajara no pudo evitar preguntarse que a quién coño se le ocurriría llevar un bate a una fiesta rave.
Cuando logró incorporarse se encontró cara a cara con el Jefe, que se había levantado de su trono y ahora lo miraba con furia, con su cara a un palmo de la de Picoberto.
- Yo soy el Jefe, con gé mayúscula. Soy el dueño de la polecía, de seis casinos, veintitrés cabarulos, quince verdulerías, cuarenta y seis kioscos de falopa, ochentayveinte fábricas de zapatos en Malasia, la agencia de publicidad que le hace las pautas a Coca Cola, soy accionista mayoritario de los Teletubbies, Plaza Sésamo y Las Pistas de Blue, todos los animales de la Creación me pertenecen y puedo lanzar fuego por la boca. Además poseo 4 bandas emo, y de ahi sale la mayoria de mis ingresos monetarios.
El Jefe lo levantó con un brazo y lo parapetó hacia el sucio callejón de Nueva Ciruela donde estaba ubicada la entrada al galpón donde se encontraban. Picoberto se repuso instantáneamente del golpe, porque los policías de las películas yanquies son indestructibles, y se subió a su Destartaladísimo vehículo, y se dio a la fuga.

Días después el Ejército de Salvación, la Iglesia, las compañías Disqueras y todas las Industrias que el Jefe no poseía se volvieron contra él, y en exactamente ocho minutos, quince minutos, ciento ocho milisegundos el Imperio del getto de Los Malitos quedó en bancarrota.
¿Por qué? Bueno, Picoberto que es inteligente pero poco original hizo la nada inesperada jugada de grabar todo lo que el Jefe dijo con un grabadorcito de bolsillo, y así termina la película con una moraleja de nobleza, inteligencia y Compre Twistos!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

juajauajaujasujdsuagyioafdnhbklfnag sdfajaujauajaja muy buenooo pero porque tardaste tanto en postear la 2ª parte?

Nacho dijo...

Porque hubo quilombos jurídicos, vos sabes como es la cosa, tuvimos que rehacer los contratos para la secuela, garpar los derechos por la banda sonora, que la compuso John Williams, y perdimos 6 meses enteros en entrenar a Bruce Willis para el trabajo con los negros. Fue muy dificil, pero bueno, todo el esfuerzo rindio frutos y la pelicula vendio ochomil quinientas tres toneladas de tickets en la noche de apertura, asi que estamos contentos, el cast está contento, y bueno, quiero agradecer a la academia, a Warner Brothers Pictures y a Jena Jameson por hacer tan buenas pelis porno. Acepto este premio con gran honor y me voy a mi casa porque estacioné en doble fila, chau.

Wet Biscuit McGlee dijo...

Ni hablar de que le robaste el titulo a lesluthiers

Pendor dijo...

Ola a mi nome kauso grasia jeje pero pregunto ke es un lelutier porke huna bes comi un chupetin ke se yamaba asi jejeje.