Tails from Manchesta: vólium 2.
Bruno, el gavilán montañés le tenía ganas a Dick, el petirrojo. Lo persiguió por todo Camulodunu lanzando frases venezolanezcas, tales como "ió conozco tu zecreto, joán ramón!". Al final Dick se cansó de hacerse el difícil y voló derecho hacia un arbolito de Navidad, que se prendió fuego en el acto.
Clemente la libélula indigente, mientras tanto, empezaba a sentir el peso de la duda sobre su fágil exoesqueleto.
UhuhuHuHuHUHuh, pegó, re pegó, re pegó, re pegó, dijo Sir Cal de Endario. Al instante el "re pegó" se contagió a un grupo de hippies que almorzaba una ardilla en las afueras de la aldea, y estos, movidos por la urgencia fumancheril, se aspiraron todas las lechugas, todas. Jorge, el rebanador oficial de lechugas, entonces, tenía todos los motivos de la tierra para asesinar a Cal de Endario, en Camulodunu, donde los valientes se pellizcan los pezones entre sí para determinar su valentía.
