17.2.08

Desventuras de Clarita, mucama proactiva

El postA que estás a punto de leer es altamente discriminatorio, pero tambien es muy veraz. Cuenta de un ser repugnante y a la vez necesario. Como Smeagol, pero más pior.

Me despierté con el penetrante olor de la cera de piso. La mucama me estaba encerando la rodilla, y a su favor, diré que desde entonces (ya hacen 4 días, ocho horas y 23 pársecs de esto) mi rodilla todavía refulge de forma extraordinaria.
La mucama constató que me desperté e inmediatamente se hizo la muerta, tirandose al piso trágicamente, para evitar mi reprimenda. Yo por mi parte ya tenía mi bate de béisbol en la mano, pero la imagen de la pobre señora amiga de la mugre tirada en el piso cobardemente me enterneció la próstata, y le perdoné el hombro dislocado... sólo por esta vez.
- Levantesé Clarita, el living necesita una mano de pintura.

Fui con toda alegría a desinfectarme la mano con la que casi la toco, y a desayunar mis usuales yuyos light 0% calorías Ahora Sin Ningún Gusto en Absoluto.
Cuando me comí el último de mis pastos fui a supervisar a mi desdichada subordinada. Estaba alimentando al sofá cama.
- Qué hace Clarita, le tenía que dar una mano de pintura al líving.
- Ya lo hice señor.
Clarita apuntó su dedo al líving, donde pude ver el dibujo de una mano perfilado en negro sobre la pared blanca, y por ende, deduje que el pobre entendimiento de la vida de esta mujer-objeto hizo que entendiera mi orden en sentido literal.

Levanté a Clarita, que ahora estaba girando los armarios para que las puertas quedaran cara a la pared, y la intenté meter en una bolsa de consorcio, pero no entraba. La zipié. Entró a la perfección. La dejé en el container de basura, y contento volví a casa. Ahora era problema del basurero.
Inmediatamente luego de cerrar la puerta, noté que, cual Droopy, la mujer / pasa de uva había vuelto y estaba rastrillando el techo. ¡Santa madre de Dios, mi precioso techo! Esto era intolerable. Ahí mismo la patié en la zapán y de su vientre cayeron dos niños, comenzaron a correr por mi vivienda, arrastrando a Clarita por sendos cordones umbilicales, mientras mi mucama se dejaba tirar adoptando pose de esquiadora y pasándolo en grande. Cuando sus dos hijos, que resultaron tener 22 años uno y 37 el otro dejaron de correr sin motivo aparente, Clarita los nombró Sebastián y Atreiu.

Le di mis felicidades y la despedí con un fehaciente sopapo que dejaba poco lugar a dudas: me gusta dar sopapos. Al cabo de 3 días Clarita no volvía rogándome por trabajo, así que me puse a pensar....... ¿qué se habría robado?

Pero esa es otra historia. Y esta historia, aunque parezca una mini crónica de Ramireo Bolsachón, es completamente cierta (los nombres de los personajes, las ubicaciones, e incluso los hechos fueron cambiados para la comodidad de los protagonistas originales. La historia original se trata de un tucán llamado Cristian).

7 comentarios:

Ramireo dijo...

mm.. puede ser que mi libro te haya influenciado??

ajajjajaja

xD

Anónimo dijo...

jauajauajja que flash cabon

Wet Biscuit McGlee dijo...

Porque se llama como mi hija?

Hernan dijo...

algunas de la limpieza son copadas
la mia es copada
xq tiene 28 y esta para partirla como a un queso adler

Nacho dijo...

JUAjauJAUjaujAUJuajAUjaujA
AJuajUAJuaj
AjhauJAUjaujAUjauJAUjauJAUajUAJ

I lol'd.

guillote dijo...

tirada en el piso cobardemente me enterneció la próstata,


La zipié. Entró a la perfección.


lo mejor jajajaj

buenisimo
PD: un poco tarde comente pero bue...

pullover dijo...

juajfj me acuerdo de esa peli snif...