15.4.09

Personajes Estrella de Yoleíhu

Hoy... las feministas pelotudas!

14.4.09

Chiste en widescreen.

Bah, chiste no, porque no le mueve ni un pelo a un paralítico.
Sh, posteo nada más porque estoy en deuda, vengo posteando poco. Se avecinan cosas, cosas buenas.

El día de Chomba Verde

Chomba era un hombre del tamaño de dos. Su verdadero nombre había quedado olvidado hace mucho, pues fue etiquetado por el Partido Socialista como "Chomba Verde", porque era la única prenda que no se quitaba nunca. Colonias enteras de mahoríes podían habitar debajo de esa chomba, criaturas salvajes, o tal vez la entrada a Narnia, que Chomba jamás lo sabría.

Chomba emanaba el aroma característico del patetismo propio de un cuidador de poneys. Sentado en una mesita del mini de una YPF (y vale la pena aclarar que las mesas perisféricas a la suya estaban desiertas), sorbía un café barato cuyo ingrediente especial era el moco que la chica que atendía había estado cultivando en su garganta desde el martes.

Más allá una pareja de depravados se degustaban mutuamente, y Chomba Verde pensó, mientras hacía como que leía la columna del clima «pucha, ¿dónde consigo una de esas?» aunque lo más preciso hubieran sido dos o tres, porque Chomba era demasiada persona para una sola mujer.

Cuando su soledad en la vida se volvió demasiado evidente, se retiró al baño a ahogar sus penas en un inodoro, cosa de que estos depravados (vaya a saber uno si eran gente cruel) no lo siguieran. Luego de pasar una hora en un cubículo donde se hallaba ligeramente sofocado, salió para verificar que estos se habían alejado. Al ver que lo hicieron, hizo lo que cualquier persona solitaría haría: llamar a su madre.

Más tarde cuando fuera hora de acostarse en su fardo de hojas secas, Chomba Verde haría el balance del día más o menos así: comí facturas con mamá, creo que ví a Chiche Gelblung de lejos y me gustaría una de esas mujeres. Casi fue un buen día.

6.4.09

Hace más o menos una semana, en Comunicación II...

Hay una razón por la cual Edgardo Donoso rima con "groso", y con "un capo, el pelado ese". Y la razón es que se puso a hablar de los viejos tiempos, cuando se empezó a hacer diseño con las primeras Apple, y los diskettes de 5¼, y el freehand, y bueno, yo no cabía en mí de gozo (¿??¿?¿?¿).

5.4.09

Tails from Manchesta: vólium 4.

Mientras caía a la fosa, Sir Cal de Endario recitó todos los salmos y alabanzas que conocía, pero nada de eso le evitó ser destrozado por las esfinges al tocar el fondo. Las esfinges, por supuesto, ya sabían hace años de este suceso.
Allá en lo alto, jadeando sobre la línea de defensas de Cumalot, el rebanador oficial de lechuga se deleitaba con la escena. Su nombre era Jorge.
La Señora Sexagesimal de los Vientos sobrevolaba por aquellos momentos Woodwood, los bosques de madera. Se posó sobre una rama. Chupó la conífera, succionó el néctar, masticó la corteza. Digirió y excretó sobre un descapotable rojo que estaba estacionado abajo. Pucha, estoy vieja para esto, pensó.
Más tarde esa misma mañana un campesino epitelial de Camulodunu se despertó y puso la pava a calentarse. Sólo cuando chupó de la bombilla y sintió gusto a agua, gritó: "Vieja, se nos acabó la yerba mate."

3.4.09

Como el sol cuando amanece

Bueno, y debido a que el estigma de la sequía intelectual se cierne sobre mi mugrienta cabeza una vez más, voy a postear cada dibujito individualmente. Hoy, éste, de claras influencias linierísticas.

1.4.09

Cierra Yoleíhu.

Hoy es un día triste, amigos pitufos.

Desgraciadamente en el último tiempo me vienen pasando ciertas cosas que me privan del tiempo necesario para tener una vida creativa prolífica. Comenzó todo con la muerte de Jack, el conejo hace algunos meses... me dolió en el corazón pero lo superé. Justo cuando estaba listo para escribir sobre los negros o algo así, unos piqueteros me quebraron las dos piernas, y poco después un infante me apuñala tres veces en el esternón.

Es por eso y más, que hoy, en joda por ser día de los inocentes, cierro Yoleíhu.
No pelotudo, no les tenés que decir que no es en serio, se lo tienen que creer.
Siempre me faltás el respeto, así no se puede vivir.
No te enojes, veni dame un abrazo.
No.
Dale, tonto, me equivoqué, perdoname.
Bueno, está bien.
Ja! Caíste, ahora te rocío de kerosene y te prendo fuego.
AAAAAAaaaaARRrrgggHHhhhH!
Feliz día de los inocentes, jaja.