Terminal de Monguibus
Sobre un ficus en descomposición hay un parlantito de morondanga que a modo de grito de agonía, lanza una musiquita asquerosa tipo MIDI que te dan ganas de bajarlo de un escopetazo.
Siete de los diez banquitos huelen a orina. Tres de los siete albergan a un croto, dos de los cuales son los gerentes de la Terminal. El restante está muerto.
Más allá un mocoso estalla en llanto cuando un azulejo de la pared se demorona a una pulgada de su débil humanidad, que sin duda hubiera colapsado bajo el peso. Esto produce una reacción en cadena y al cabo de catorce segundos (tiempo récord) los otros seis mocosos que se encuentran en el recinto también están llorando como si no hubiera mañana.
Una gorda en un mostrador exije:
- Pero yo quiero un pasaje a Buenos Aires!
La cajera, una solterona patética maquillada hasta la cajeta, responde sobrellevando con todo éxito la necesidad de reflejar alguna emoción:
- Nunca oí de ese lugar en mi vida, señora.
Se produce un silencio sólo interrumpido por el MIDI y la sinfonía de emanaciones provenientes de los crotos. La cajera mira hacia atrás y pregunta:
- Muchachos, ¿alguien conoce un lugar que se llama Buenos Aires?
No hay nadie detrás.
- No señora, nadie sabe de qué está hablando.
- Está bien. Quiero ir a la Capital. Tenga, mire, dinero.
- Son seiscientos ochenta pesos.
- Me está jodiendo? La semana pasada costaba cincuenta pesos.
- Seiscientos ochenta pesos.
- Pero..
- Con noventa centavos.
- Pero ust...
- Con noventa centavos, señora.
- De acuerdo, tenga. ¿Cuándo sale?
- En cinco minutos.
- No, pero yo quiero viajar mañana
- Usted señora es irrelevante.
- No tengo maletas, no tengo dinero, no tengo nada.
- Mire señora, ve aquella baldosa de más allá? Ahi en el medio del piso. Bueno esa baldosa no tiene nada de especial, es completamente prescindible y no tiene casi ningun valor para nosotros. Esa baldosa, señora, es más relevante que usted.
- Suficiente. Quiero un reembolso.
- El colectivo sale en cuatro minutos, señora. Lo va a perder.
- Nada, devuelvame mi dinero.
- Tres minutos.
- Deme mi dinero.
- Dos minutos.
- Quiero mi dinero ahora mismo.
- Tres minutos.
- Pensé que faltaría 1 minuto.
- Qué lásima, acaba de salir, lo perdió señora.
- Mi dinero, por favor.
- Lo gastamos.
- ¿Cómo puede ser, se lo acabo de dar?
- El tiempo vuela, señora. Se le ofrece algo más?
- ¿En qué lo gastó?
- Un DVD player y sánguches de miga. ¿Quiere?
- Métaselos en el culo, señora.
- ¿Qué se piensa que hago mientras hablo con usted?
Eventualmente la gorda cae rendida y ocasiona un cráter frente al mostrador. El señor de la limpieza tiene una pala especial para estas ocasiones. Todo vuelve a la normalidad.
Ya nos despedimos de este lugar lamentable que es la única vía de salida de Casilda. Seguimos el cartel que dice salida y descubrimos que lleva al baño de damas, donde un boquete en la pared da al exterior porque el arquitecto se olvidó de proveer al edificio de puertas.
Gracias a todos, y buenas noches! Vieron? Estoy posteando ESTOY POSTEANDO!!




